“Vistiendo a un perrito en la crisis del 2001 encontró su destino en la exportación”

Empresa: Lina´s Choices. Sector: Artículos y accesorios para mascotas.

En plena crisis del año 2001, llegó a la vida de Claudia P. Fabrykant una perrita demandante de cariño.”Casi sin querer, y siempre jugando, empecé a vestirla y a fabricarle diferentes atuendos y accesorios para darle seguridad y hacerla sentir una diosa”, dice

Claudia hoy, convertida en exportadora de su propia empresa Lina´s Choices, dedicada a la fabricación de artículos y accesorios para mascotas. Poco después se conectó con el PPE, interesada en los cursos para empresarios y ayuda a la exportación. “Empecé a tomar todo curso que me enseñara y me encaminara como empresaria ya que la mía siempre había sido una formación profesional”, dijo.

Claudia reconoció que en el PPE la apuntalaron en su decisión de llevar adelante su proyecto. “Nunca me dejaron renunciar”, dijo, aunque reconoció que “los comienzos son siempre difíciles y más aún cuando se trata de algo que era casi desconocido hace 10 años: vestir, enaltecer y lucir a nuestras mascotas”.

“Una cosa siempre lleva a la otra y como dice Serrat, ‘…Caminante no hay camino, se hace camino al andar…’. Y así, caminando por la vida, tuve la oportunidad de asistir a varias Ferias de artículos y accesorios para mascotas. En una de ellas, en Nuremberg, Alemania, conocí a gente del rubro interesada en importar mis productos, que son todos de cuero, artesanales”, contó.

“Cuando esa gente me hizo la propuesta, me temblaron las piernas… ¿Cómo iba a hacer para exportar? ¡No sabía ni cómo empezar…!”, exclamó.

“La solución me la dio el PPE, donde “me tomaron de la mano y me ayudaron a atravesar ese momento sublime pero difícil que es la exportación. Exportar no es tarea sencilla –observó- pero no es imposible y bien vale la pena porque uno crece como persona y como empresa”.

La conclusión de Claudia es que la exportación “amplía los horizontes, nos hace investigar y nos ayuda a crecer en nuestra fabricación ya que nos vemos exigidos a mejorar todo el tiempo y en cada detalle: tenemos que mejorar los insumos que utilizamos para ser más competitivos y, por lo tanto, el producto terminado resulta muy superior. Al mismo tiempo nos piden cosas nuevas para nosotros que se utilizan en otras tierras porque tal vez estén de moda allí y debemos involucrarnos y aprender todo el tiempo. Nuestro pensamiento pasa de ser nacional a internacional. A partir de entonces –finaliza-, siempre estoy tirando lazos y golpeando puertas… bien vale la pena ya que alguna nueva siempre se abre”.