“Antes exportar nos traía más problemas que soluciones”

Empresa: Cuero Design. Sector: Diseño de productos para decoración.

Pablo Podestá, técnico químico con experiencia en el sector de autoadhesivos y su mujer, Laura Borsani, entonces aplicada a la decoración, encontraron que una fusión productiva de sus actividades podía ser la de explorar y desarrollar el creciente uso del cuero tanto en la construcción como en la decoración de interiores. En el año 2006 fundaron Cuero Design “con el objetivo de llevar la calidez y prestigio del cuero al rubro de la decoración, explorando la posibilidad de aplicar estos materiales en paredes, techos, puertas y muebles en general”, recuerdan.

Con ese cometido crearon y patentaron revestimientos sintéticos autoadhesivos con terminaciones muy similares al cuero genuino pero con la resistencia y prácticidad del acabado sintético, innovación que permite fabricar rollos y guardas autoadhesivas listas para revestir cualquier superficie lisa al instante con un acabado perfecto.

“Nuestro mercado se amplía constantemente ya que se van descubriendo diferentes aplicaciones que representan una solución rápida y económica para generar nuevos negocios. El cliente consumidor se ha expandido en diversos sectores: fabricantes de muebles en serie y artesanales; constructoras de hoteles, edificios, shopping center, etc.; distribuidores de productos de decoración; materias primas para fábricas de muebles; arquitectos y decoradores en general; escenógrafos de teatro y televisión; cadenas de locales de decoración y regalería”, cuenta Podestá.

Con el mercado interno consolidado, Cuero Design realiza en 2009 su primera exportación. Laura es contundente: “No estábamos preparados para desarrollar un mercado en el exterior y esto nos llevó a generar una venta esporádica que trajo más problemas que soluciones”. Recuerda entonces que ese año se contactaron con la Fundación y que inmediatamente recibieron “ayuda para desarrollar la mentalidad exportadora necesaria para el mercado internacional. Esto implica estar preparados para cubrir la demanda buscada y responder seriamente conociendo las necesidades del mercado donde se quiere exportar”.

La conclusión de Podestá es que “generar una mentalidad exportadora no es tan difícil y costoso como parece; implica tomar la decisión de prepararse durante el tiempo que sea necesario para brindar la seriedad y seguridad que necesita un cliente en el exterior. Se requiere de mucha paciencia y determinación, pero la recompensa vale la pena. Hoy exportamos a más de seis países y seguimos ampliando mercados”.